El árbitro que expulsó al Rey.
Un partido. Una decisión. Una vida para siempre.
Guillermo «El Chato» Velásquez (Pereira, 1934 — Medellín, 2017) dirigió 776 partidos en la primera división del fútbol colombiano y representó al país en tres Juegos Olímpicos y en el Mundial de México 1970. Para el mundo, sin embargo, su nombre quedó ligado a una sola noche.
El 17 de julio de 1968, en El Campín de Bogotá, durante un amistoso entre la Selección Colombia y el Santos, expulsó a Pelé. La decisión le costó una agresión, su propia salida del partido y el reingreso del astro brasileño. Detrás había una carrera entera y una manera particular —radical— de entender la justicia.
Boxeador amateur antes que árbitro, El Chato vivió en lucha permanente: contra los jugadores que pretendían intimidarlo y contra el espectáculo que quería doblegar la regla. Este documental no busca repetir «el partido de Pelé»: busca entender quién era el hombre detrás de la decisión.

El Chato en sus inicios como árbitro · años 50–60.

Promover su historia es honrar ese legado y devolverle a la memoria deportiva colombiana una figura que sostuvo, durante más de dos décadas, un concepto inflexible de la justicia frente al mundo.
Segundo árbitro histórico del fútbol colombiano · Primer colombiano en una semifinal mundialista
Sesenta mil personas llenaron las tribunas para ver a Pelé. Lo que ocurrió esa noche convirtió a un árbitro en leyenda y en víctima al mismo tiempo.

Pelé reclama; El Chato no cede · El Campín, 1968.
La Selección Colombia se prepara para los Juegos Olímpicos. Se invita al Santos de Brasil, el club más grande del continente, con Pelé en la cima de su carrera.
Colombia anota. El juez de línea marca fuera de lugar; El Chato lo desautoriza y convalida el gol. Los ánimos brasileños se encienden.
Lima, capitán del Santos, agrede al árbitro. El Chato —exboxeador— responde a su manera y el jugador sale expulsado. Catorce minutos de discusión.
Pelé cae en el área y reclama penalti con palabras que el árbitro entiende perfectamente. El Chato expulsa a Pelé.
Los jugadores del Santos rodean al árbitro. Sale lesionado: el ojo, la nariz, el rostro ensangrentado. La presión del público obliga a reintegrar a Pelé.
En la Comisaría del norte, los brasileños aceptan su responsabilidad y ofrecen disculpas. La justicia, esta vez, le dio la razón.
Primer árbitro colombiano en una semifinal mundialista. Veinticinco años sosteniendo un concepto inflexible de la justicia frente al mundo.

Copa Intercontinental 1970 · Feyenoord–Estudiantes de La Plata.
Antes del silbato estuvo el ring: El Chato fue boxeador amateur y representó a Caldas en dos Juegos Nacionales. De esa disciplina trajo el temple que marcaría su arbitraje.
Debutó en 1957 y llegó a lo más alto: tres Juegos Olímpicos, quince años en la Copa Libertadores, la final Intercontinental de 1970 y el Mundial de México. Su carrera coincide con el proceso por el cual el fútbol colombiano alcanzó reconocimiento internacional.
Comienza una carrera de 25 años en la primera división.
Primeras designaciones internacionales.
Expulsa a Pelé en el amistoso Colombia–Santos.
México, Múnich y Montreal, consecutivas.
Primer colombiano en una semifinal mundialista.
Quince años en el circuito sudamericano.
Cierra en el clásico Millonarios–Atlético Nacional.
Representó a Caldas en dos Juegos Nacionales.
En el Mundial de México 1970, El Chato integró el arbitraje de la legendaria semifinal entre Italia y Alemania —recordada como «El Partido del Siglo»— y se convirtió en el primer árbitro colombiano presente en una semifinal de Copa del Mundo.



El corpus del documental incluye dos entrevistas radiales registradas en 2017. En ellas, El Chato cuenta su historia con sus propias palabras. Una fuente única e irrepetible.
Le pegué con la mano porque no tenía más. Donde yo hubiera tenido cualquier arma, yo mato, señor. Qué me va a escupir la cara…
Tengo 83 años y es muy fácil botar la honra de una persona. Tengo lucidez mental: yo respondo, como árbitro y como hombre, de lo que hice.
Me amenazaron, me dijeron: vos que te las tirás de guapo y honrado, hay plata o hay bala.
Yo etnológicamente soy una bomba de tiempo. Tengo sangre de gitanos sevillanos, de indio y más sangre de negro que cualquier cosa.
Entró un inspector con pistola en mano, que me lo va a llevar. ¿Pero cómo se lo va a llevar, hombre? Si fue el que le pegué fui yo.
Ser honrado es una cosa y ser tonto es otra. Esa es la tontería más grande que cometí yo arbitrando.
Fragmentos editados del archivo radial de Café Caracol (entrevistas de Hernán Peláez y Rafael Villegas, 2017).

El Chato en el intercambio de banderines · árbitro internacional.
El proyecto nace del encuentro de dos realizadores complementarios. Sebastián Velásquez, nieto de El Chato, creció oyendo esta historia y revisando un archivo familiar con otra mirada: no solo desde el orgullo, sino desde la necesidad de ordenar los hechos y entender al personaje detrás del mito.
Juan Felipe Quiceno llega desde el oficio documental y la búsqueda de las historias humanas detrás del fútbol. Al conocer el archivo y los testimonios, encontró una historia sobre carácter, justicia, orgullo y memoria.
A ellos se suma Rafael Guerrero, comunicador social y periodista que en varias oportunidades escuchó al propio Chato narrar sus historias en vida. Desde sus conocimientos de mercadeo impulsa el proyecto, convencido de su potencial de distribución mundial.
La propuesta estética entrelaza entrevistas, archivo, animación, voz en off, paisajes sonoros y música, en un tránsito permanente entre tres tiempos narrativos.
De la carta que designa a El Chato como árbitro de las Olimpiadas de 1968 hasta la conciliación con el Santos en la Comisaría del norte.
Los hitos que forjaron su carácter mucho antes de aquel partido: el boxeo, el debut, la construcción de su autoridad.
Las consecuencias: lo que vino después de la expulsión, en las canchas y en su vida personal.
Las entrevistas se construyen como un relato coral; la voz en off de cada testigo da entrada a espacios reales filmados hoy y a la animación cutout e ilustración a mano que reconstruye el pasado. Los lugares no son decorado: son memoria.

El Chato, retirado en hombros tras la agresión · 1968.
El desarrollo parte de un trabajo metódico: se han revisado 60 fuentes verificadas —notas, entrevistas, crónicas y reportajes— de medios de Colombia, Argentina, Brasil y México, organizadas en matrices de personajes, hechos y lugares.
A las fuentes documentales se suman las vivas: periodistas deportivos que cubrieron su carrera, como Hernán Peláez y Óscar Rentería, y futbolistas de la época que estuvieron en la cancha aquella noche, como Germán «Burrito» González (Selección Colombia) y Lima (Santos). Sus testimonios dan voz de primera mano a la historia.
A todo ello se suma un valioso archivo familiar de fotografías, recortes y material personal, conservado durante décadas y nunca antes organizado para una reconstrucción humana del personaje. A partir del fútbol, el documental habla de justicia, ética y familia con alcance latinoamericano.

El Tiempo, 18 de julio de 1968 · archivo de prensa.
Una coproducción entre dos productoras colombianas con trayectorias premiadas y complementarias.
Nieto de El Chato. Premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar (2017). Comunicador social y realizador con más de 15 años de experiencia. Cofundador y director creativo de Witota Films.
Premio India Catalina por la serie documental Terreno de Juego. Magíster en Cine Documental. Director de Un Gol Olvidado y El Sabor de un Pueblo.
Responsable de investigación y mercadeo del proyecto. Comunicador social y periodista.
Investigación y asesor de proyectos. Especialista en marketing deportivo.
Producción del largometraje.
Dirección de fotografía del documental.

Productora con más de 11 años de experiencia en contenidos digitales, comerciales y corporativos. Su director creativo, Sebastián Velásquez, es nieto del Chato y Premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar.

Productora dedicada a relatos televisivos y cinematográficos con valor universal. Su director, Juan Felipe Quiceno, es Premio India Catalina y produjo Un Gol Olvidado con apoyo del MinTIC.

Si quieres conocer más de este documental, escríbenos.
Witota Films · Bogotá — Filmount · Pereira · +57 300 619 4994